La celebración del Día de Reyes no solo es una de las tradiciones más arraigadas en México, también representa un pico clave para la economía nacional, particularmente para la industria del juguete, que durante estas fechas genera alrededor de 15 mil empleos directos diarios y miles más de forma indirecta en cadenas de logística, transporte y comercio.
Datos del sector industrial indican que en el país operan más de mil empresas dedicadas a la fabricación de juguetes, distribuidas en prácticamente todo el territorio nacional.
Estas unidades productivas incrementan turnos, contratación temporal y capacidad operativa entre diciembre y los primeros días de enero para atender la alta demanda.
La derrama económica asociada al Día de Reyes alcanza cifras relevantes. Tan solo en esta temporada, el gasto nacional en juguetes y artículos infantiles supera los 24 mil millones de pesos, convirtiéndose en uno de los periodos de mayor consumo del año.
Especialistas señalan que hasta 7 de cada 10 ventas anuales del sector se concretan en estas semanas.
Este movimiento beneficia no solo a grandes cadenas comerciales, sino también a mercados locales, tianguis y pequeños negocios, que encuentran en la festividad una oportunidad crucial para sostener su economía.
Además del mercado interno, la industria juguetera mexicana tiene presencia internacional. Estados como Nuevo León, Jalisco, Puebla, Baja California y la Ciudad de México destacan por su participación en la fabricación y exportación de juguetes, principalmente hacia América del Norte.
El impacto del Día de Reyes confirma que se trata de una celebración que trasciende lo cultural y se convierte en un motor de empleo, producción y consumo, con efectos directos en miles de familias mexicanas.